¡Qué horror la poesía!
Hoy escribo esto pensando en mi querida M. y una conversación interesantísima que tuvimos el otro día.
Soy de “ciencias”.
Lo entrecomillo porque sí, hice el instituto por la rama de ciencias (biología, concretamente) e hice una carrera de ciencias (que para más inri lleva la palabrita en el nombre) pero aún recuerdo mis clases de Lengua y literatura (y también las de Lengua y las de Literatura, cuando eran asignaturas independientes) con bastante detalle y nunca he dejado de practicar las letras.
¿Las recordáis vosotros?
Casi seguro que a alguno le tocó recitar algún poema en clase de Alberti, Espronceda, Neruda, etc. delante de toda la clase y, si el profesor era suficientemente cabroncete, también delante de tus compañeros de instituto en alguno de esos “sensacionales eventos” que se organizaban para padres y profesores (sí, eran para ellos, porque pocos alumnos entraban a verlo y si lo hacían era para chinchar al sufriente y avergonzado recintate) en el salón de actos.
En mi caso, tuvimos un año (1º de B.U.P. para ser exactos, que equivale a… ¿3º de la E.S.O.?) en el que para cada evaluación de lengua había que subirse al estrado y soltar aquellas rimas lo mejor que uno pudiera y, a ser posible, con muchíiiisimo sentimiento.
Las favoritas estaban claras: los chicos se envalentonaban con aquellos cien cañones por banda y no había fémina que no acabara recitando los versos más tristes de Neruda. Tengo que reconocer que acabé cogiéndoles manía a ambas. Y yo, rebelde hasta la saciedad como sólo se puede ser a los catorce años, subía allá arriba y me explayaba con las Flores del Mal de Baudelaire. En todas y cada una de las evaluaciones. Excepto una. Excepto la última. En la que, más chula que un ocho, escribí yo misma el poema y con un buen par me planté ante aquel mar de ojos somnolientos (si mi memoria no falla eran unos 86) y lo solté delante de todo el mundo.
Probablemente fue uno de los actos más heroicos de mi vida. ¿Cómo destrozar en 2 minutos tu estatus social en el colegio? Probadlo, os aseguro que funciona.
De todas formas me enorgullezco de haberlo hecho, de verdad. Tanto es así que sigo haciéndolo de vez en cuando, aunque ahora en círculos más cerrados (o quizás todo lo contrario) como éste blog o en la revista Azul Eléctrico.
Y mientras, M. me cuenta que el otro día en clase alguien comentaba “¡qué horror la poesía!” y ella, muy sabia pese a su corta edad, contestaba “Eso no puede ser. Se admite que no te guste XXX, pero no puedes decir que no a toda la poesía, sobre todo sin leerla.”
Pues sí, yo odiaba a Alberti, a Neruda, a Espronceda, a… pero adoro a Baudelaire, a Bukowski, a Rimbaud…
Leed, mucho y variado, antes de exclamar como auténticos ignorantes que no os gusta la poesía. (Y ojo y cuidadín, porque está en muchas partes de las que ni os dais cuenta).
PD: Próximamente un poema de los míos, de esos malos, malísimos. ¡Porque yo lo valgo!
Donde empecé
Un día me marché.
¿Por qué? Siendo sincera, estaba hasta las narices (por no decir algo más feo y malsonante) de la ciudad, el pijerío, el no ver más allá de tu círculo cerradísimo de amigos, de la falta de aire, de vivir con mis padres, de no encontrar mi sitio en ninguna parte,…
El mundo parecía mejor y más interesante allá afuera, así que, simplemente, me fui.
Muchas cosas pasaron por allá: la universidad, la radio, delegación de alumnos, el amor, el desamor, el primer piso compartido (y el segundo, y el tercero), el primer piso para mi sola (y el segundo), un máster, Madrid (que es mucho, muchísimo), el Azul Eléctrico, los conciertos de los domingos en el Molly Malone, los conciertos en otros mil sitios, la creación y disolución de Magia para Valkirias, una carrera infinita e infinitas horas de cafetería (interrumpidas de vez en cuando por unas horas de estudio en la biblioteca), la residencia de estudiantes de los dos primeros años con mis compañeras y las monjas (que también dan para muchas historias y anécdotas), fumar y dejar de fumar, muchos “casi” pero también muchos “por fin”, gente de siempre que se va y gente nueva que aparece… No es fácil resumir 10 años en unas pocas líneas. Si es que ¡hasta estuve viviendo un mes en un castillo, en una isla!
El caso es que estaba en donde había que estar, donde el cuerpo y la cabeza me hacían querer vivir. Era genial, os lo juro. Y fíjate tú, que tras 10 años viviendo por el mundo jamás pensé lo que ahora: que me sitio está aquí. En la ciudad de la que me fui. Donde empecé.
¡¡Zapatos, zapatos y más zapatos!!
Comienzo el año en este blog cuasiabandonado hablando de una de mis pasiones: los zapatos (entiéndase con ello el concepto más amplio: botas, botines, zapatos planos, de tacón, peep toes, sandalias, chanclas, deportivas…)
En dos palabras: ¡¡me encantan!!
Actualmente no vivo en mi propia casa (y mi madre se queja mucho e que tengo demasiados zapatos) y no tengo un sueldo que me permita comprar más de un par al año (el año pasado sólo cayeron en mis manos un par de botines, pero ha sido la mejora compra que he hecho en muchísimo tiempo, luego os cuento) pero gracias a internet puedo ver y soñar con un montón de pares que estarían preciosos en mi armario y, evidentemente, en mis pies.
Lo que he ido descubriendo es que me encantan los zapatos a cada cual más estrambótico y especial y procuro evitar los zapatos corrientes. ¿El problema? Que eso implica que rara vez bajan de los 70€ el par. Afortunadamente hay muchas marcas que venden por internet a precios más que razonables y si no, puedes optar a esas webs de compra online de varias marcas (y siempre tendremos a ebay, of course). El truco es tener muy claro cuál es tu talla, cosa que parece sencilla de primeras pero luego no lo es tanto, en especial cuando te das cuenta de que quieres cosas inglesas (¡hay cosas alucinantes en UK!) o americanas. Ambos, además distinguen entre M (man) y W (woman) a la hora del tallaje, por lo que ojito si compráis zapatos de fuera a fijaros si la especificación de la talla es para hombre o mujer (si buscas unos tacones no caben muchas dudas, pero como quieras comprar unas zapatillas de deporte…). Normalmente yo utilizo la siguiente tabla para ver mi talla (que como no es mía, evidentemente os dejo aquí el enlace de la web que lo publica (que, evidentemente, es una tienda online de zapatos):

Tabla de conversión de tallas de zapatos
Este año he descubierto un par de marcas alucinantes, una de ellas es la de mis botines marrones de este invierno, El Naturalista o “los de la rana verde” como dice S., una de mis compañeras de trabajo. Decir que son cómodos se queda muy muy muy (periódico el “muy”) corto. Aquí los tenéis:

¡Mi mejor compra de este año!
Para que os hagáis a la idea: más de diez horas caminando de turisteo en Burgos que si ruinas romanas en mitad del campo, cuesta para arriba y cuesta para abajo, que si ahora vamos tarde a comer y hay que echar una carrerita para que nos den de comer, que si lluvia, que si barro, que si un frío del carajo, que ¡ups! no controlé bien lo de la gasolina y he desbordado el depósito bañándolos en diésel, que si ahora salimos de fiesta y te tiro sin querer una cerveza encima de todos los pies y además está todo lleno de cristales rotos por culpa de un cretino borracho y los pisas sin querer, etc, etc… ¡Y siguen como nuevos! Y mis pies ni se enteraron de la paliza a la que los sometí y siempre calentitos jejeje…
Un detalle, @elnaturalistaes me atendió fenomenal cuando le pregunté por el tema del diésel en las botas. Por si os pasa: el mejor remedio es la paciencia. Quita con papel de cocina o algo que absorba bien lo que puedas y déjalos unos cuantos días en un sitio bien ventilado (yo los tuve como una semana larga) y el diésel se va evaporando poco a poco sin dejar marcas ni nada. Después un buen betún o crema especial para piel o cuero y listos.
Y para aquellos compradores/as que además de un buen producto también se preocupan por la labor social, ambiental o artesanal de la marca que lo produce, ¡estáis de suerte! Sólo tenéis que daros un paseo por su blog y lo entenderéis.
¿Os he dicho ya que la marca es española?
Y la otra gran debilidad que he descubierto este año es una marca inglesa. De paseo por Sevilla con mi hermana entré con ella en una zapatería y allí estaban los zapatos más divertidos que había visto en mi vida. Como me parecieron carísimos apunté el nombre para investigar por internet, no sin antes probármelos para saber que talla gastaba yo de esa marca. Y así empezó todo, con un “Buscar web – Irregular Choice” anotado en mi libreta.
Os podría poner todos los que me gustan aquí y casi que sería un copia-pega de su catálogo completo, pero os pondré solo unos pocos ejemplos para que veáis a qué me refiero cuando hablo de zapatos originales y estrambóticos. Los de antes eran más bien del tipo “original” pero estos se quedan con el otro calificativo
Los que me probé en Sevilla fueron éstos:

Unos que estuve a puntito de pillar en ebay pero me despisté con la hora de finalización de la puja:

¡Creo que son perfectos para el trabajo!
Si pudiera pillarme unos para los concierto que damos The Black Mambas el 5 y el 7 de enero dudaría entre:

Opción B

Opción A
¡¡Y podría seguir así hasta el infinito!!
Os recomiendo que os paseéis por su página y que cotilleéis por Internet, porque podéis encontrarlos de oferta en un montón de sitios y ,además, he puesto imágenes de los más discretitos.
Un besín a todos y ¡feliz año! (aunque sea con un par de días de retraso)
PD: ¿Adivináis de dónde sacaré los zapatos de boda si algún día me caso? ^^
Nuevas creaciones de Momochi
¡Hola a todos!
Tras mucho tiempo sin ponerme a trabajar en serio con nuevas ideas de Momochi os dejo una foto de adelanto de lo que ha sido mi último trabajo. Podríamos decir que es el comienzo de la primera colección Otoño-Invierno de Momochi
A falta de tener un buen maniquí o una guapa modelo para enseñaros las cosas tendréis que conformaros conmigo. No es una gran foto, pero al menos se ve lo que quería: un cuello peludito para el invierno recién terminado.
Se pone tipo braga para el cuello y la verdad es que es muy suavecito ¡y calienta un montón!
Espero que os guste.

Cuello de lana by Momochi
Nueva colección Otoño-Invierno de Ian Mosh
¡¡Madre, madre, madreeeeeeeee!!
Gracias a Facebook me acabo de enterar de que ya se puede ver un avance de la colección de otoño-invierno de 2011 de Ian Mosh en su web. Acabo de ver lo que hay y ahora sólo pienso en buscar una excusa para irme a Bilbao a comprármelo todooooooooooooo.
En especial me encantan los gorros y un vestidín que he visto por ahí.
Si vivís allí o en Madrid (que también sé que tienen tienda) no perdáis la oportunidad, de verdad.
Besines!!
PD: Mañana es fiesta en Asturias y me lo voy a pasar pipa en una inauguración de un bar por la tarde-noche. ¡Ya os contaré!
¡Alucinante, de verdad!
Tu (mi) imagen en Internet
Con la proliferación de redes sociales varias, blogs, webs 2.0, foros, etc., etc., es inevitable que las personas que nos movemos (aunque sea poco) por este mundillo acabemos teniendo que enfrentarnos a que casi cualquiera puede saber mil cosas de nosotros con solo teclear nuestro nombre el Google. Es entonces cuando pensamos ¿qué queremos que vean de nosotros? Y ahí aparece un primer planteamiento sobre que imagen queremos dar en internet: personal, más profesional, un poco de cada… Si en la vida privada cuidamos la imagen que damos a los demás, ¿por qué vamos a hacer menos con nuestra versión 2.0?
Dándole vueltas a este tema y a una conversación realmente interesante (a la par que divertida) con F. y M. sobre lo que la gente considera normal y los grandes esfuerzos que hemos tenido que hacer algunos por colar como “normales” (va entrecomillado porque aún no tengo muy claro el concepto) en ciertos círculos sociales humanos, me he dado cuenta de que yo intento separar ciertas cosas de mi personalidad que no quiero que sean accesibles a todo el mundo usando otros blogs o nicks… ¿y sabéis qué? ¡Estoy hasta el moño!
Si yo soy yo con mis cosas y manías, con mis aficiones y pasiones, con mis amigos y enemigos y me gusta ser como soy ¿por qué escondo ciertas cosas?
Para poner un ejemplo más concreto: he estado planteando la posibilidad de hacer un blog independiente de éste sólo para mis amigurumis. Sería algo lógico si viera que la mayor parte de las visitas de aquí van para los post relacionados o porque sea algo tan importante y significante en mi mundo que quisiera darle una mayor dimensión. Pero no. Me lo planteé por, digamos, miedo a que a alguna persona de mi trabajo (o quizás futuro trabajo del que nada imagino, pero oye todo puede ser en esta vida) lea ciertas cosas de mi y deje de interesarle como persona desde el punto de vista profesional. ¿Paranoia? Quizás. Pero, ¿por qué voy a esconder lo que soy?
Así que, señoras y señores, seamos claros: me considero una estupenda profesional y ambientóloga, sé que me faltan mil cosas por saber pero también sé que estoy deseosa de aprenderlas para mejorar como tal, y también tengo mi puntito friki con mis amigurumis (eso me recuerda que los patucos que le he regalado a una compi de curro han triunfado) y las películas y series que veo. También adoro la música y por eso estoy todo el tiempo que puedo con ella de fondo y además toco el bajo y, ¿sabéis? me lo paso pipa ensayando con mi grupo “The Black Mambas”, que aunque por ahora somos primerizas nos esforzamos a tope por hacer que nuestras versiones suenen a algo decente. Y odio llevar ropa “mona” al trabajo. Es más, me parece un retraso que a una persona se la valore más por su aspecto que por la calidad del trabajo que hace. Y me gusta trabajar por objetivos (y no estar en la oficina sólo por figurar que, señores, el 90% de los trabajos de oficina de este país se pueden hacer desde casa y muchísimo mejor), y valoro más una empresa que es conciliadora con la vida personal y laboral y preocupada por la formación continua de sus empleados que un sueldo altísimo. Ah, y no estoy dispuesta a aceptar cualquier trabajo sólo porque sí, que estoy de la excusa de la crisis para bajar sueldos, condiciones y exprimir a las personas hasta los…. Me gusta ser natural y directa, disfrutar de la buena compañía (y si es con una buena cerveza de importación mejor que mejor). Mi peso está por encima de lo que marca mi índice de masa corporal y tengo barriguita y paso de andar metiendo tripa en la playa o haciendo dieta, a cambio tengo curvas donde hay que tenerlas (que ya les gustarían a algunas de esas de talla 34). De paso, que sepáis que me aburre soberanamente ir de museos a ver cuadros: ¡¡no tengo ni pajolera idea de arte y no soy capaz de apreciarlos!! En cambio, llevadme a un buen museo de la ciencia o uno arqueológico y disfrutaré como una enana.
En fin, que soy la que soy, que estoy harta de cuidar mi imagen virtual y que a quien no le guste que no mire o que no me contrate ;P
(ufff…. que a gusto me he quedaooooo…)
PD: Por ahora lo de los amigurumis se queda en este blog, que para eso los hago yo ¡leches!
PD2: Lectura recomendada encontrada de casualidad y a la que le “robo” la imagen: http://ruizdequerol.wordpress.com/2008/05/25/yo-se-quien-soy-dijo-el/
¡¡¡¡Madreeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee….
…. qué abandonado está estooooooooooooooooo!!!!
Y pese a todo sigo teniendo un puñadín de visitas todos los días.
De nuevo he vuelto a perderme en mi vida 1.0 y tengo totalmente abandonada la 2.0 ¿Y a qué se debe? Pues a un montón de cosas: en primer lugar a que ¡tengo trabajo! ¡por fin! y uno de esos que te pagan todos los meses y tal jejeje… La verdad es que estoy contenta con él, aunque aviso que no voy a dar más datos por aquí porque no quiero mezclar esto con mi vida laboral. Sólo os diré que por ahora estoy encantada.
También me ha entretenido mi grupo de música “The Black Mambas”. Estamos ensayando cada dos por tres en un local en Rodiella y tenemos que currar un montón para lo que será nuestro primer concierto (probablemente a primeros de octubre).
Y supongo que tener gente con la que estar y salir y hacer planes geniales tras dos años en Asturias también hace que tenga poco tiempo para estas cosas.
De todas formas, tengo que esforzarme un poco e intentar escribir más a menudo. Sé que tengo pendientes varias cosas por aquí (algunas de ellas enfocadas a los patrones amigurumi) y no las he olvidado, pero es que aún no he arreglado nada
Espero a partir de ahora poder sacar un huequín para ésto (creo que hay más de un post diciendo esto mismo, pero espero cumplir esta vez). Pese a todo me despido ya, no sin antes dar las gracias a las personas que se pasan por aquí aunque no haya nada nuevo.
Un besín!!
Cisne Negro (o como sentirme timada en el cine)
Anoche fui con mis padres a ver Cisne Negro. A su favor había una intensa promoción, el voto positivo de mi hermano (que ya la había visto), buenas críticas en la tele y, por supuesto, un Darren Aronofsky que me había enganchado con Réquiem por un sueño y con Pi: Fe en el caos.

El resultado fue decepcionante.
Dejando a un lado la interpretación de Natalie Portman (Nina, en la película) , que pese a no apasionarme como actriz tengo que reconocer que lleva el papel a la perfección, no puedo decir que la película me haya gustado.
En primer lugar me pareció demasiado larga. Creo que podría haberse contado la misma historia en bastante menos tiempo y sin que perdiera la intensidad e inquietud que pretende transmitir.
Por otro lado, como mi madre comentaba, hay demasiada Natalie Portman. Que sí, que es la protagonista, pero tenerla a ella (incluso sólo su cara) en la pantalla sin nada más a veces resulta pesado.
Finalmente, creo que Wynona Rider sobra. Su personaje, quiero decir. Supongo que pretende darle algo más de dramatismo y oscuridad a la historia, pero me parece un personaje totalmente superfluo.
¿Cosas positivas? Sí, algunas tiene: La escena en la que Nina baila ante el público la parte del cisne negro es espectacular (no quiero entrar en detalles para no reventar nada), el personaje de la madre de Nina también me ha gustado, le da un punto de intríngulis y de tensión, haciéndote dudar a veces si es ella la culpable de todo el asunto (o parte) o no. Más… Mmmm… pues que enseña bastante bien lo exigente que es el mundo del espectáculo (y del ballet en particular) de forma profesional.
Vamos, que verla se puede ver, pero no pagando 7€ por ella. Mejor al videoclub más cercano cuando esté.
PD: Acabo de recordar otra cosa que me gustó de la peli: el maquillaje que lleva N. Portman cuando es el cisne negro. ^^
Un poco de moda: Ian Mosh
¡Muy buenas a todo el mundo!
Hay veces que se me olvida que tengo blog y otras se me olvida el propósito real del mismo que es contar cosinas que voy descubriendo por ahí por el mundo. Los que me conocéis un poquito sabéis que soy bastante inquieta y que tanto me da por interesarme por la (buena) comida, como por la moda, como por el cine, como por los dibujos animados… Así que en consecuencia, este blog es bastante… ¿disperso? Sí, creo que esa es la palabra que busco.
Esta vez voy a escribir un poquito sobre una marca de ropa que he descubierto hace unos días en mi mini-viaje a Bilbao (¡menudas tiendas tiene esa ciudad!). Tengo que aclarar primero varias cosas:
1. No sé hablar de moda, así que os diré simplemente mis impresiones.
2. No me gusta nada ir de compras (soy gran fan de comprar por internet todo lo posible)
3. Me gusta mucho la ropa, en especial la que es original y algo diferente (cosa que se contradice bastante con el punto anterior, ¿verdad?)
Y habiendo dejado todo eso claro, al tajo.
Como os decía quería hablaros de Ian Mosh. Pasé por delante de una de sus tiendas en Bilbao de forma casual (me quedaba cerquita del hotel) y la primera razón por la que me paré a ver el escaparate más de un segundo fue por un enorme “50% DESCUENTO” que había en el cristal. Del escaparate a meterme en la tienda en cuanto ví lo que tenían pasaron centésimas de segundo jejeje…
En concreto estaba de rebajas toda la colección de Otoño-Invierno. ¿Y qué ropa hace Ian Mosh? Pues… es un poco difícil de describir porque no había visto nada así antes.
En primer lugar dejar claro que es todo ropa de chica que, personalmente, me recuerda bastante al estilo de las Mori Girl japonesas (chicas bosque). La ropa es amplia y cómoda, de colores muy apropiados al otoño o al invierno pero sin utilizar los clásicos negros o grises, es todo en colores caldera, rosa palo, azul clarito, verde musgo… Utiliza combinaciones de diferentes tejidos, como una chaqueta de lana (que acabé comprando) muy agradable al tacto con telas de algodón estampadas en los puños y en el bajo o como forro de la capucha y un bolsillo peludito y suave. Las faldas (que son una pasada) quedan fenomenal y están hechas a varias capas de telas estampadas.
Toda la ropa tiene como un aire de magia, de cuento… La chica de la tienda decía que la chaqueta que cogí ella la llamaba “chaqueta de efo” porque se imaginaba a seres fantásticos de los bosques vestidos con la ropa que tenía allí.
Creo que todo son materiales naturales y tiene unos acabados estupendos. Es de esa ropa que cuando la compras sabes que te va a durar años (no como las camisetas que hacen las tiendas de ropa más habituales como Zara, Stradivarius, Blanco, etc., que sabes que si te llegan al final de la temporada será un milagro). ¿La pega? Pues el precio, que para mi es un poco alto, pero a la larga creo que merece la pena por la calidad que tiene.
Otra cosa que me gustó bastante es que había tallas enfocadas a mujeres normales, no ropa para chicas espagueti. Una última cosa, ¿os he dicho que es española?
En conclusión: habrá que volver (y con dinero abundante).
Os dejo unas fotos para que veáis mejor lo que quería decir:

Desfile Otoño-Invierno 2010 de Ian Mosh

Más ropa de Ian Mosh



Últimos comentarios