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Archive for the ‘Reflexiones’ Category

Diario de una parada inquieta. Día 150 – Y se acabó lo que se daba

septiembre 5, 2012 Deja un comentario

Dentro de una semana (aproximadamente) cobraré mi última casi-mensualidad del paro. Es “casi” y no mensualidad completa porque el primer pago que tuve correspondía a unos 10 días así que esta vez me toca cerrar el mes con los 20 que faltan.

Por si alguien se lo pregunta: No, no puedo optar al dinero del Plan Prepara. No pude la vez anterior por no-se-qué requisito y esta vez por más de uno (entre ellos que llevo demasiado poco tiempo parada y que vivo con mis padres).

Así que ahora toca seguir buscando y tirar de ahorros, que no eran mucho, pero me darán para sobrevivir 10 meses así a ojo. Y luego tocará hacer algo que odio: recurrir a papá y mamá. Ya me fastidia bastante haber tenido que volver a casa pero, hasta ahora, no tenía que andar pidiendo nada sin embargo, o soluciono el tema en breve o no me quedará más remedio.

Como no cejo en mi empeño de trabajar como formadora estoy dándoles la turra a las empresas/academias que dan los cursos del SEPE (antiguo INEM) de formación para el empleo, a ver si cuadro en algo, aunque sea para dar esas 10 horitas (a lo sumo) que suelen tener esos cursos reservadas a  medio ambiente, prevención de riesgos, igualdad, etc. Es más, creo que sería una candidata estupenda para ese tipo de cosas, aunque eso al final lo deciden otros, no yo.

Mientras tanto a trabajar en otras cosillas de esas que me hacen feliz, esas que me permiten desarrollar esa creatividad que tengo atascada entre el estómago y la garganta. Y no rendirse. Eso es fundamental. Aunque hay días que cuesta, y mucho. Pero eso ya lo sabéis vosotros también, no os cuento nada nuevo.

¡Hoy prohibido rendirse! Aunque se acabe lo que se daba. 🙂

Diario de una parada inquieta. Día … (pfff) – En busca de la felicidad

julio 18, 2012 2 comentarios

¡Hola de nuevo!

Ya ni sé cuantos días llevo en el paro, sólo sé que hoy me ha tocado renovar la demanda y casi se me pasa hacerlo.

Llevo desde el primer día pensando qué hacer, cómo salir adelante y qué opciones tengo. La verdad es que están siendo días duros. El ánimo se resiente y viendo como está el mundo ahora mismo parece que no hay visos de mejorar. He tenido que darle un repaso a mis sueños y me he dado cuenta de que tengo que cambiarlos o, al menos, transformarlos en algo más realista. Está claro que lo que yo pensaba tener/hacer con 31 o 32 años a estas alturas es ya un imposible, así que hay que replantearse las cosas.

Lo del trabajo está complicado (sí, ya sé que no digo nada nuevo) pero ya no sólo por lo poco que hay, sino por lo que yo estoy (no) dispuesta a sacrificar. ¿Porqué tengo que matarme a trabajar 40 horas a la semana (y probablemente para alguien que no valore lo que hago) metida en una oficina y ganar cuatro duros si puedo ganar lo mismo haciendo un par de talleres al mes, o unos bolsos o haciendo un mini-proyecto por mi cuenta? Vale, puede que gane menos, pero al menos sería más feliz y tendría más tiempo para mi y eso sí que no se paga con dinero.

Y luego piensas que tienes una carrera (y 2 máster) y que deberías centrarte en ella para trabajar. Pero, señores, es que eso no vale para nada. Mis títulos ahora mismo valen menos que el papel en el que están impresos los diplomas. ¿Que me equivoqué de carrera? No, eso no. Estamos todos igual: ambientólogos, biólogos, médicos, economistas… Aunque tengo que reconocer que más de una vez se me pasa por la cabeza un “¡que le den al medio ambiente!”, laboralmente hablando, claro.

Por otro lado el cuerpo (y la cabeza) me piden un cambio. Y que haga cosas. Y que haga cosas que impliquen un cambio a mi alrededor… No sé explicar muy bien esa sensación, pero es que si uno no hace por cambiar las cosas ¿quién lo va a hacer? No me gusta como están y si quiero que dejen de estarlo tendré que intentar cambiarlas yo de alguna manera, aunque sea a pequeña escala.

Y por ahora lo que ando mirando es como poner un puesto en el mercadillo de mi pueblo durante el verano, o se me va la cabeza y pienso en alquilarle a mi abuela una finca para ponerme a plantar hierbas aromáticas y especias (en plan agricultura ecológica) aunque no tengo ni idea de cómo funcionaría, también tengo en mente la posibilidad de montar una editorial algo original y otro montón de cosas aún más disparatadas pero que me harían feliz y que creo que podrían hacer felices a otros…

Esta semana, para empezar, haré unos patucos para una familia con un bebé de pocos días que está sin dinero y necesita ropa y cositas para él. Sea.

 

 

Hablemos de esperanza y no de c…

mayo 21, 2012 Deja un comentario

Sé de sobra que el vídeo que os pongo a continuación es una crítica (la película entera lo es) al fascismo y más concretamente a Hitler y la Alemania nazi. Pero el otro la vi de nuevo en la tele y, al escuchar el discurso final con el que termina esta estupenda película de 1940, hubo un momento en el que me di cuenta de que es totalmente aplicable a lo que estamos viviendo ahora mismo. No pienso poner esa palabra que está en boca de todos (la que empieza por C y acaba en S) porque estoy harta de escucharla a mi alrededor a cada instante. Hoy la palabra que quiero escribir aquí es la de la “E”: ESPERANZA.

A todos nos hace falta un poquito de ella. Pasamos las semanas escuchando malas noticias sobre lo que pasa en nuestro mundo y cada cosa que sucede creo que nos chupa un poco la vitalidad que nos queda. La mirada de Paulette Goddard en la última imagen está llena de esperanza y esa es la que quiero ver en los ojos de cada uno de los que me rodean. ¡Y también en los míos! (que a mi también me falta a veces).

(Está en inglés subtitulado. Podría haberla puesto en español, porque el doblaje es excelente, pero me gusta más su versión original)

Ser valiente

mayo 11, 2012 Deja un comentario

Últimamente tengo muchos proyectos en la cabeza y no consigo ver cómo sacarlos adelante. Tras mucho darle vueltas he llegado a la conclusión de que la principal razón por la que no consigo focalizarlos y materializarlos es que me preocupa que sean una tontería, que no sirvan para nada o que, simplemente, sean un gran error. También me asusta el desconocimiento, ya que la mayor parte de mis ideas van relacionadas con aspectos sobre los que no tengo ni la más mínima idea. Me pongo excusas como que no sé por donde empezar, que quizás necesitaría apoyo de alguien que sepa más que yo o que simplemente con la crisis que hay lo único que voy a conseguir es perder tiempo y dinero.

Todo se resume en una sola palabra: miedo.

Y en estos días creo que lo que hay que ser es valiente (pero vaya si cuesta) así que para automotivarme un poco (y para quien necesite motivación también) os dejo este vídeo que he encontrado gracias a Recomienza.

¡Hale! ¡Todo el mundo a ser valiente!

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¡Qué horror la poesía!

enero 23, 2012 Deja un comentario

Hoy escribo esto pensando en mi querida M. y una conversación interesantísima que tuvimos el otro día.

Soy de “ciencias”.

Lo entrecomillo porque sí, hice el instituto por la rama de ciencias (biología, concretamente) e hice una carrera de ciencias (que para más inri lleva la palabrita en el nombre) pero aún recuerdo mis clases de Lengua y literatura (y también las de Lengua y las de Literatura, cuando eran asignaturas independientes) con bastante detalle y nunca he dejado de practicar las letras.

¿Las recordáis vosotros?

Casi seguro que a alguno le tocó recitar algún poema en clase de Alberti, Espronceda, Neruda, etc. delante de toda la clase y, si el profesor era suficientemente cabroncete, también delante de tus compañeros de instituto en alguno de esos “sensacionales eventos” que se organizaban para padres y profesores (sí, eran para ellos, porque pocos alumnos entraban a verlo y si lo hacían era para chinchar al sufriente y avergonzado recintate) en el salón de actos.

En mi caso, tuvimos un año (1º de B.U.P. para ser exactos, que equivale a… ¿3º de la E.S.O.?) en el que para cada evaluación de lengua había que subirse al estrado y soltar aquellas rimas lo mejor que uno pudiera y, a ser posible, con muchíiiisimo sentimiento.

Las favoritas estaban claras: los chicos se envalentonaban con aquellos cien cañones por banda y no había fémina que no acabara recitando los versos más tristes de Neruda. Tengo que reconocer que acabé cogiéndoles manía a ambas. Y yo, rebelde hasta la saciedad como sólo se puede ser a los catorce años, subía allá arriba y me explayaba con las Flores del Mal de Baudelaire. En todas y cada una de las evaluaciones. Excepto una. Excepto la última. En la que, más chula que un ocho, escribí yo misma el poema y con un buen par me planté ante aquel mar de ojos somnolientos (si mi memoria no falla eran unos 86) y lo solté delante de todo el mundo.

Probablemente fue uno de los actos más heroicos de mi vida.  ¿Cómo destrozar en 2 minutos tu estatus social en el colegio? Probadlo, os aseguro que funciona.

De todas formas me enorgullezco de haberlo hecho, de verdad. Tanto es así que sigo haciéndolo de vez en cuando, aunque ahora en círculos más cerrados (o quizás todo lo contrario) como éste blog o en la revista Azul Eléctrico.

Y mientras, M. me cuenta que el otro día en clase alguien comentaba “¡qué horror la poesía!” y ella, muy sabia pese a su corta edad, contestaba “Eso no puede ser. Se admite que no te guste XXX, pero no puedes decir que no a toda la poesía, sobre todo sin leerla.”

Pues sí, yo odiaba a Alberti, a Neruda, a Espronceda, a… pero adoro a Baudelaire, a Bukowski, a Rimbaud…

Leed, mucho y variado, antes de exclamar como auténticos ignorantes que no os gusta la poesía. (Y ojo y cuidadín, porque está en muchas partes de las que ni os dais cuenta).

PD: Próximamente un poema de los míos, de esos malos, malísimos. ¡Porque yo lo valgo! 😉

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Donde empecé

enero 16, 2012 Deja un comentario

Un día me marché.

¿Por qué? Siendo sincera, estaba hasta las narices (por no decir algo más feo y malsonante) de la ciudad, el pijerío, el no ver más allá de tu círculo cerradísimo de amigos, de la falta de aire, de vivir con mis padres, de no encontrar mi sitio en ninguna parte,…

El mundo parecía mejor y más interesante allá afuera, así que, simplemente, me fui.

Muchas cosas pasaron por allá: la universidad, la radio, delegación de alumnos, el amor, el desamor, el primer piso compartido (y el segundo, y el tercero), el primer piso para mi sola (y el segundo), un máster, Madrid (que es mucho, muchísimo), el Azul Eléctrico, los conciertos de los domingos en el Molly Malone, los conciertos en otros mil sitios, la creación y disolución de Magia para Valkirias, una carrera infinita e infinitas horas de cafetería (interrumpidas de vez en cuando por unas horas de estudio en la biblioteca), la residencia de estudiantes de los dos primeros años con mis compañeras y las monjas (que también dan para muchas historias y anécdotas), fumar y dejar de fumar, muchos “casi” pero también muchos “por fin”, gente de siempre que se va y gente nueva que aparece… No es fácil resumir 10 años en unas pocas líneas. Si es que ¡hasta estuve viviendo un mes en un castillo, en una isla!

El caso es que estaba en donde había que estar, donde el cuerpo y la cabeza me hacían querer vivir. Era genial, os lo juro. Y fíjate tú, que tras 10 años viviendo por el mundo jamás pensé lo que ahora: que me sitio está aquí. En la ciudad de la que me fui. Donde empecé.

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Tu (mi) imagen en Internet

agosto 4, 2011 Deja un comentario

Con la proliferación de redes sociales varias, blogs, webs 2.0, foros, etc., etc., es inevitable que las personas que nos movemos (aunque sea poco) por este mundillo acabemos teniendo que enfrentarnos a que casi cualquiera puede saber mil cosas de nosotros con solo teclear nuestro nombre el Google. Es entonces cuando pensamos ¿qué queremos que vean de nosotros? Y ahí aparece un primer planteamiento sobre que imagen queremos dar en internet: personal, más profesional, un poco de cada… Si en la vida privada cuidamos la imagen que damos a los demás, ¿por qué vamos a hacer menos con nuestra versión 2.0?

Dándole vueltas a este tema y a una conversación realmente interesante (a la par que divertida) con F. y M. sobre lo que la gente considera normal y los grandes esfuerzos que hemos tenido que hacer algunos por colar como “normales” (va entrecomillado porque aún no tengo muy claro el concepto) en ciertos círculos sociales humanos, me he dado cuenta de que yo intento separar ciertas cosas de mi personalidad que no quiero que sean accesibles a todo el mundo usando otros blogs o nicks… ¿y sabéis qué? ¡Estoy hasta el moño!

Si yo soy yo con mis cosas y manías, con mis aficiones y pasiones, con mis amigos y enemigos y me gusta ser como soy ¿por qué escondo ciertas cosas?

Para poner un ejemplo más concreto: he estado planteando la posibilidad de hacer un blog independiente de éste sólo para mis amigurumis. Sería algo lógico si viera que la mayor parte de las visitas de aquí van para los post relacionados o porque sea algo tan importante y significante en mi mundo que quisiera darle una mayor dimensión. Pero no. Me lo planteé por, digamos, miedo a que a alguna persona de mi trabajo (o quizás futuro trabajo del que nada imagino, pero oye todo puede ser en esta vida) lea ciertas cosas de mi y deje de interesarle como persona desde el punto de vista profesional. ¿Paranoia? Quizás. Pero, ¿por qué voy a esconder lo que soy?

Así que, señoras y señores, seamos claros: me considero una estupenda profesional y ambientóloga, sé que me faltan mil cosas por saber pero también sé que estoy deseosa de aprenderlas para mejorar como tal, y también tengo mi puntito friki con mis amigurumis (eso me recuerda que los patucos que le he regalado a una compi de curro han triunfado) y las películas y series que veo. También adoro la música y por eso estoy todo el tiempo que puedo con ella de fondo y además toco el bajo y, ¿sabéis? me lo paso pipa ensayando con mi grupo “The Black Mambas”, que aunque por ahora somos primerizas nos esforzamos a tope por hacer que nuestras versiones suenen a algo decente. Y odio llevar ropa “mona” al trabajo. Es más, me parece un retraso que a una persona se la valore más por su aspecto que por la calidad del trabajo que hace. Y me gusta trabajar por objetivos (y no estar en la oficina sólo por figurar que, señores, el 90% de los trabajos de oficina de este país se pueden hacer desde casa y muchísimo mejor), y valoro más una empresa que es conciliadora con la vida personal y laboral y preocupada por la formación continua de sus empleados que un sueldo altísimo. Ah, y no estoy dispuesta a aceptar cualquier trabajo sólo porque sí, que estoy de la excusa de la crisis para bajar sueldos, condiciones y exprimir a las personas hasta los…. Me gusta ser natural y directa, disfrutar de la buena compañía (y si es con una buena cerveza de importación mejor que mejor). Mi peso está por encima de lo que marca mi índice de masa corporal y tengo barriguita y paso de andar metiendo tripa en la playa o haciendo dieta, a cambio tengo curvas donde hay que tenerlas (que ya les gustarían a algunas de esas de talla 34). De paso, que sepáis que me aburre soberanamente ir de museos a ver cuadros: ¡¡no tengo ni pajolera idea de arte y no soy capaz de apreciarlos!! En cambio, llevadme a un buen museo de la ciencia o uno arqueológico y disfrutaré como una enana.

En fin, que soy la que soy, que estoy harta de cuidar mi imagen virtual y que a quien no le guste que no mire o que no me contrate ;P

(ufff…. que a gusto me he quedaooooo…)

PD: Por ahora lo de los amigurumis se queda en este blog, que para eso los hago yo ¡leches!

PD2: Lectura recomendada encontrada de casualidad y a la que le “robo” la imagen: http://ruizdequerol.wordpress.com/2008/05/25/yo-se-quien-soy-dijo-el/

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