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Posts Tagged ‘poesía’

Lo prometido es deuda

enero 29, 2012 1 comentario

I

Diluye el silencio perdido dentro de piedra y palomas.
Cuando encuentres el secreto
que nos conduce por la piel de otro
hasta la muerte de la inocencia,
sonrie al pensar que nos escuchan
las envidias del mundo
y la fealdad del vacío.

 

II

Podré amarte mientras pueda recordarte.
Con los años todo lo vivido se desvanece como humo entre los dedos,
el recuerdo se gasta y marchita,
la realidad se angosta y oxida,
el amor se diluye en sonrisas, besos, jadeos…
Sé que algún día mi memoria se apagará.
Podré amarte mientras pueda recordarte.

 

III

La frustración acumulada de un instante vacío.
Mientras, se acumulan los recuerdos enfermizos
de aquellos momentos que creímos vivir.
Pese a todo seguimos igual,
igual de muertos.

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¡Qué horror la poesía!

enero 23, 2012 Deja un comentario

Hoy escribo esto pensando en mi querida M. y una conversación interesantísima que tuvimos el otro día.

Soy de “ciencias”.

Lo entrecomillo porque sí, hice el instituto por la rama de ciencias (biología, concretamente) e hice una carrera de ciencias (que para más inri lleva la palabrita en el nombre) pero aún recuerdo mis clases de Lengua y literatura (y también las de Lengua y las de Literatura, cuando eran asignaturas independientes) con bastante detalle y nunca he dejado de practicar las letras.

¿Las recordáis vosotros?

Casi seguro que a alguno le tocó recitar algún poema en clase de Alberti, Espronceda, Neruda, etc. delante de toda la clase y, si el profesor era suficientemente cabroncete, también delante de tus compañeros de instituto en alguno de esos “sensacionales eventos” que se organizaban para padres y profesores (sí, eran para ellos, porque pocos alumnos entraban a verlo y si lo hacían era para chinchar al sufriente y avergonzado recintate) en el salón de actos.

En mi caso, tuvimos un año (1º de B.U.P. para ser exactos, que equivale a… ¿3º de la E.S.O.?) en el que para cada evaluación de lengua había que subirse al estrado y soltar aquellas rimas lo mejor que uno pudiera y, a ser posible, con muchíiiisimo sentimiento.

Las favoritas estaban claras: los chicos se envalentonaban con aquellos cien cañones por banda y no había fémina que no acabara recitando los versos más tristes de Neruda. Tengo que reconocer que acabé cogiéndoles manía a ambas. Y yo, rebelde hasta la saciedad como sólo se puede ser a los catorce años, subía allá arriba y me explayaba con las Flores del Mal de Baudelaire. En todas y cada una de las evaluaciones. Excepto una. Excepto la última. En la que, más chula que un ocho, escribí yo misma el poema y con un buen par me planté ante aquel mar de ojos somnolientos (si mi memoria no falla eran unos 86) y lo solté delante de todo el mundo.

Probablemente fue uno de los actos más heroicos de mi vida.  ¿Cómo destrozar en 2 minutos tu estatus social en el colegio? Probadlo, os aseguro que funciona.

De todas formas me enorgullezco de haberlo hecho, de verdad. Tanto es así que sigo haciéndolo de vez en cuando, aunque ahora en círculos más cerrados (o quizás todo lo contrario) como éste blog o en la revista Azul Eléctrico.

Y mientras, M. me cuenta que el otro día en clase alguien comentaba “¡qué horror la poesía!” y ella, muy sabia pese a su corta edad, contestaba “Eso no puede ser. Se admite que no te guste XXX, pero no puedes decir que no a toda la poesía, sobre todo sin leerla.”

Pues sí, yo odiaba a Alberti, a Neruda, a Espronceda, a… pero adoro a Baudelaire, a Bukowski, a Rimbaud…

Leed, mucho y variado, antes de exclamar como auténticos ignorantes que no os gusta la poesía. (Y ojo y cuidadín, porque está en muchas partes de las que ni os dais cuenta).

PD: Próximamente un poema de los míos, de esos malos, malísimos. ¡Porque yo lo valgo! 😉

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¿Quién es Alfred Welsh?

enero 16, 2011 2 comentarios

Retomando la idea del post anterior, quería hablar un poco de mi querido A. Welsh.

Matizar en primer lugar que de siglo en siglo escribo un poco de su biografía, aunque la cosa va más que lenta, así que simplemente creo que os lo voy a describir un poco.

Alfred es un hombre de edad indefinida (al menos por ahora), melancólico y romántico, aunque un poco oscuro. Probablemente sea la parte más oscura y nebulosa de mí misma. La mayor parte de las cosas que escribe parecen (y recalco el “parecen”) poemas de amor, aunque no se sabe muy bien a quien. A veces, creo,  son para él mismo y que la ninfa que baila en sus sueños no es más real que él. [Acabo de darme cuenta de lo compleja que puede ser esa idea, ya que A. W., es mi alter ego, y como tal no es más real que cualquiera de mis otras ideas, aunque a veces le sienta más real que mi propia existencia.] Otras veces sí que existe esa mujer de la que habla, aunque escribe en base a recuerdos, así que podemos deducir que fue alguien que pasó por su vida pero que ya no está.

La mayor parte de sus escritos tratan sobre la belleza, la pasión y la soledad. La muerte aparece nombrada en muchos de ellos, aunque considero que no se refiere a la falta de vida en sí, sino a la inexistencia, tal vez al vacío o simplemente es otra forma de nombrar a la soledad.

Pese a no tener su biografía completa intuyo que fue un hombre feliz, a veces, pero también muy desdichado, sobre todo por la complejidad de sus sentimientos y la dificultad que tiene para transmitirlos a los demás de forma directa. Sabe que el mundo es un lugar complicado, pero su mente lo es aún más, retorciendo en ocasiones su realidad a algo más allá. A su… meta-realidad, podríamos decir.

Y así de primeras no sé que más contaros, ya que lo único que parece que consigo es dar vueltas sobre la misma idea. Creo que la mejor forma de que se le vaya conociendo es a través de sus poemas, rara vez con rima, y métrica descuidada y desigual. Mi amiga C. me comentaba el otro día que le hacía ilusión volver a leer a Alfred, que le gustaba mucho (la próxima vez pon el comentario por aquí también, que mola leerlos jejeje…) y para no decepcionarla, en lugar de poner dos poemas antiguos voy a poner uno de los nuevos y otro de los que ella ya conoce. Espero que os gusten aunque, sinceramente, si no es el caso tengo que reconocer que ni a Alfred ni a mi nos importa. ;P

Cuando el sueño aprieta…

Cuando el sueño aprieta

y

la muerte suspira en tu oído.

cuando todo cae

y

lo que permanece

es el latido moribundo

de un deseo imposible.

Es entonces cuando caminas,

mi ángel,

entre cristales rotos,

frágil y fuerte,

carnal e inocente,

amante y esquiva.

Es entonces cuando vienes

y susurras:

El destino es

inteligente,

ya lo sabes.

“Cariño”.

III

Mientras caigo entre tus brazos

recuerdo

esos momentos en los que ansiaba tu aliento

enredándose con el mío.

Mientras navego en tus ojos

pienso

en todos los instantes en que

he estado

a punto

de ahogarme en tu recuerdo.


Mientras respiro tus palabras

bailo

inmóvil por tus sueños

con cuidado de no romper nada.

Caer y Ansia.

Navegar y Ahogarse.

Respirar y Bailar.

Al final solo nos queda

averiguar como amar

aquello que no comprendemos.


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Retomando a Alfred Welsh

enero 15, 2011 2 comentarios

Buenas noches, queridos lectores (son pocos, pero los hay).

Últimamente pasan cosas en mi vida que me tienen entretenida y ocupada, por eso no escribo lo que debiera. Algunas de ellas me han llevado a recordar uno de mis primeros blogs, el cual tengo completamente abandonado desde hace años. Se llama(ba) “Divagaciones sombrías de Alfred Welsh” y básicamente son textos escritos por mi alter ego Alfred, de quien puede que os hable otro día. No quiero seguir escribiendo en él, pero sí quiero hacer algo parecido aquí, así que por ahora voy a ir recuperando poco a poco esas entradas que tuvo mi blog poético por antonomasia y ver si sigo escribiendo cosinas nuevas.

Y nada mejor para empezar que un par de sus poemas, eso sí, tened en cuenta que escribe un él (masculino) y no una ella (como yo):

I

Esta noche tengo miedo y no me avergüenzo.
Tengo miedo al vacío que ronda mis noches,
al silencio que existe entre palabra y palabra,
al sol que cada mañana crea sombras.

Esta noche tengo miedo y no me avergüenzo.
Tengo miedo a no saber ir, a no poder regresar,
a perderme tanto en mi vida que deje de ser mía.
Tengo miedo a encontrar respuestas a mis propias preguntas,
a no saber elegir entre tú o yo (¿por qué demonios tendré que elegir?).
Tengo miedo al miedo
pero lo que más temo es a MI.

II

Diluye el silencio perdido dentro de piedra y palomas.
Cuando encuentres el secreto
que nos conduce por la piel de otro
hasta la muerte de la inocencia,
sonrie al pensar que nos escuchan
las envidias del mundo
y la fealdad del vacío.

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Nuevo número de Azul Eléctrico

julio 15, 2009 1 comentario
Nueva portada de Azul Eléctrico

Nueva portada de Azul Eléctrico

Este jueves (16 de julio de 2009) se presentará en el Parque del Cid de León el nuevo número de la revista Azul Eléctrico, dedicado a la poesía en todas sus vertientes y variantes. ¡¡Hasta lo cuentan en la Crónica de León!!

Por desgracia no podré asistir, pero espero que alguien aproveche y vaya, que no sólo es la presentación sino que también hay conciertos gracias al festival León es +.

Un post breve, pero necesario jejeje…

¡Nos vemos!

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